Chirucas. Innovacióny tradiciónEstamos en plena I Guerra Mundial. Un avión alemán, abatido por los franceses, cae en Tortellá (Girona). En el pueblo vive Lluís Fontfreda i Castanyer, un ingeniero textil, a quien se le ocurre aprovechar el fuselaje del avión como material para hacer unas útiles botas. La idea era sencilla: cubrir de caucho las suelas de cáñamo de las alpargatas (las espardenyes), para que, de esta manera, pudieran resistir los duros pasos pirenaicos. Unas botas a las que bautizó con el nombre de Chiruca, en homenaje a su esposa Mercedes, a la que llamaba de esa manera por el diminutivo de este nombre en el habla de Galicia, la tierra natal de ella.